La cultura malagueña se abre camino en el mercado

Cada vez más emprendedores apuestan por negocios vinculados al arte y a la creatividad, un sector que gana fuerza pese a la crisis.

Puestos a ser pesimistas, el sector cultural está sufriendo, y mucho, las consecuencias de la crisis. El año pasado, las ventas de libros cayeron un 22%. En las artes escénicas, las representaciones han bajado casi un 20% desde 2008. Y en el cine, la reducción de las ayudas públicas y la subida del IVA han azotado la industria. Pero también hay razones para la esperanza.


El último Anuario de Estadísticas Culturales del Ministerio revelaba que las actividades económicas basadas en la cultura y en el conocimiento están resistiendo mejor la crisis. Desde 2009, el número de empresas culturales en España ha subido casi un 1%. Y en la provincia, hay buen puñado de ejemplos de nuevos proyectos.
«Con la crisis económica está aumentando el emprendimiento, y más en el sector cultural en Málaga, como mecanismo del autoempleo», corrobora Jon Plaza, técnico del Proyecto Lunar, que promueve la creación de empresas culturales a través de programa Andalucía Emprende. María del Mar Martín, concejala de Economía del Ayuntamiento de la capital, habla de la necesidad de que la sociedad sea capaz de «generar mentes creativas y arriesgadas» en un momento de incertidumbre como este.


Por eso, se refiere a la creación por parte de Promálaga de dos incubadores enfocadas a este sector: La Virreina (inaugurada a finales del año pasado y que ya se encuentra al cien por cien de ocupación) y La Píndola, en Teatinos, que entrará en servicio próximamente. Además, Promálaga es una de las entidades colaboradoras del Proyecto ICE (Incubators for Cultural Enteprise), que impulsa este tipo de iniciativas en diferentes ciudades europeas. La Junta de Andalucía a través del Proyecto Lunar (que suma más de un millar de asesoramientos) y la Diputación de Málaga (que impulsa el denominado Centro de Creación y Emprendedores de La Térmica) se han subido también al carro de revitalizar un campo que se mueve más que nunca. «Málaga está sedienta de cultura. Cada vez más malagueños demandan cada semana el consumo de actividades culturales, creativas e innovadoras. En los últimos tiempos se han hecho avances, diversificando la oferta cultural en todas sus ramas», subraya Ana Ruiz, directora de Planificación Estratégica de YouArt, empresa malagueña de reciente creación que se dedica precisamente a ayudar a artistas y emprendedores culturales a promocionarse.


Pese a su corta andadura, YouArt se ha hecho con proyectos incluso fuera de la provincia (en Madrid y Sevilla), aplicando sus conocimientos de comunicación, gestión cultural y organización de eventos. «Somos una empresa con un grado de especialización muy alto, que ofrece sus servicios de forma bilingüe; eso nos hace muy competitivos para captar mercados internacionales», añade Ruiz.
Otro ejemplo de firma incipiente en el sector es Bygart, una galería de arte on line que recientemente estrenó nueva sede en la incubadora de La Virreina. Sus impulsores, Santiago Bermúdez y Ángel Giró, dieron forma a la idea mientras estudiaban un máster en Esesa, y en 2010 pusieron en marcha esta plataforma, que pone a disposición de sus clientes más de 3.000 obras de hasta 300 artistas de una veintena de nacionalidades, con precios que van desde los 16 hasta los 70.000 euros. Actualmente, Bygart recibe más de 50.000 visitas de más de 60 países, y sus números van creciendo. Sus creadores hablan de una empresa «ganadora». «Ha nacido en plena crisis y está creciendo en ella», dicen Bermúdez y Giró, que se muestran confiados de cara al futuro sobre todo por su «modelo de negocio innovador».
Vanessa Monje es por su parte la fundadora y directora de Artistmeeting, que se ramifica en tres líneas de negocio: una plataforma también on line para poner en contacto artistas y empresas de las artes escénicas (artistmeeting.com), un sistema de venta de entradas por internet (mientrada.net) y un servicio de organización de eventos y contrataciones artísticas. «Nos involucramos en los servicios que ofrecemos e intentamos dar un toque de distinción y creatividad para todos nuestros clientes, haciendo de nuestros servicios algo distinto y original», afirma Monje.


Malke Matusevich es una de las ideólogas de BKRN, nombre de la marca y del establecimiento abierto en la calle Cañón, tras la catedral, hace pocos meses. Allí, se venden camisetas, cartelería, tazas, tarjetas y demás artículos con un icono propio que representa un boquerón. «En la tienda tenemos además el Rincón de Amigos, un espacio de muestras desde donde invitamos a los artistas gráficos a participar mostrando sus trabajos», relata Malke.
También en el Centro, en la plaza San Francisco, se ubica LaGaleri.com, un espacio de juegos para niños de entre 3 y 10 años que busca fomentar la creatividad en la infancia. Abierto desde enero, cuentan con una biblioteca, una «cocinita» y un aula taller, aunque llevan a cabo además cursos para adultos de yoga, teatro, cerámica o nutrición. Otro negocio muy vinculado a los niños es Esmuki. «Ofrece contenidos culturales y de ocio. Nuestro primer trabajo es un CD de canciones, y actualmente estamos definiendo cómo serán los conciertos y talleres que queremos ofrecer», explican sus responsables, Ramón y Merche.